WordPress es el rey del contenido. Convertirlo en tienda es un proyecto: hosting, plugins, pasarela y mantenimiento. Acá la tienda ya está hecha.
Todos conocemos un WordPress con tienda a medio armar: el plugin de pagos que se llevó mal con el de envíos, el theme que se rompió al actualizar, el formulario que dejó de mandar mails. No es culpa de WordPress: es que la tienda ahí se construye, y lo que se construye se mantiene.
Acá la tienda es el producto: catálogo, cobros, envíos y diseño andando desde el primer día, sin armar nada.
Si tu sitio es contenido — un blog, un medio, una institución — y la venta es accesoria, WordPress es la mejor herramienta del mundo y quedate ahí. Si el centro es vender todos los días, un gestor de contenidos con plugins encima es la herramienta equivocada.
Armá la tienda acá, dejá tu sitio como está, y decidí después.
Es la diferencia que no aparece en la tabla de precios: allá cada una se contrata aparte, y varias cobran por cantidad de visitas.
Sin probar
Probado
Sumá Video-productos y Shop the Look a tu tienda. El probador virtual se suma como complemento con precio fijo — nunca por cantidad de visitas. Ver todo lo que trae →
Poné cuánto facturás por mes y la calculadora compara las plataformas con precios públicos.