Instagram es donde te descubren y donde mostrás. El DM es donde se te caen las ventas. La jugada usa las dos cosas.
El que pregunta a las 11 de la noche y le respondés a las 9 ya se compró otra cosa. El que pidió el CBU y "después te transfiero", no transfirió. El que preguntó el precio y le contestaste por privado, se enfrió. Cada paso manual es una fuga.
La tienda cierra esas fugas: precio visible, cuotas, pago en el momento — mientras dormís.
Nada reemplaza al feed y las historias para que te descubran y te deseen. La tienda no compite con eso: lo completa. El "link en bio" deja de ser tu WhatsApp y pasa a ser tu caja registradora.
Y si un día el algoritmo te baja el alcance o te cierran la cuenta, el negocio sigue siendo tuyo.
Si vendés poco volumen, disfrutás la charla uno a uno y cada venta es casi artesanal, el DM tiene su encanto y no hace falta más. El día que las preguntas repetidas te coman el día — ese día ya te conviene la tienda.
Imagine arma tu tienda con tus fotos y productos en dos minutos. Gratis, sin claves.
Es la diferencia que no aparece en la tabla de precios: allá cada una se contrata aparte, y varias cobran por cantidad de visitas.
Sin probar
Probado
Sumá Video-productos y Shop the Look a tu tienda. El probador virtual se suma como complemento con precio fijo — nunca por cantidad de visitas. Ver todo lo que trae →
Poné cuánto facturás por mes y la calculadora compara las plataformas con precios públicos.